La playa en invierno tiene algo especial.

Era Enero y nos iban a volver a confinar municipalmente una vez más… pero nosotros teníamos ganas de fotos y de echar un día bonito, al aire libre fuera de casa. Así que cogimos el coche y nos fuimos en dirección a la playa.

Esta sesión de fotos tiene su historia, porque durante el día nos ocurrieron no uno sino dos percances. El primero fue de camino, llegando ya casi a Huelva, de repente María dice que no le queda gasolina, a lo que le contestamos que eche en la siguiente gasolinera, pero ella responde que no, que es que, ¡literalmente no le quedaba gasolina! El marcador indicaba que le quedaba para unos 4 kilómetros. Buscamos en GoogleMaps la gasolinera más cercana y ponía que estaba a unos 6 kilómetros… María empezó a conducir super despacito y Jesús mientras tanto ya estaba buscando cosas como «qué hacer si te quedas tirado en la carretera». Al final conseguimos llegar a la gasolinera de chiripa, pero el tiempo que tardamos se nos hizo eterno. Menos mal que quedó en un susto y unas risas.

El segundo percance comenzó cuando nos perdimos y cogimos un camino que creíamos que llevaba a la playa pero acabamos en un camino sin salida. Dimos media vuelta y por el camino decidimos parar a hacer algunas fotos antes de llegar al destino. Dejamos el coche en un lado del arcén y nos fuimos. Cuando volvimos, fuimos a salir y nos dimos cuenta de que no podíamos. Habíamos dejado el coche en una zona arenosa y medio húmeda, y cuando intentamos salir, las ruedas delanteras daban vueltas y vueltas sin parar, pero el coche no se movía ni un centímetro… Imaginad nuestras caras. Estuvimos intentando sacar el coche un buen rato, hasta que de repente empezó a salir un humillo sospechoso del capó y un olor nada agradable. En ese momento nos dimos por vencidos y acabamos llamando a la grúa.

Mientras tanto, nos lo tomamos con humor y nos fuimos a hacer más fotos mientras esperábamos. Cuando el señor de la grúa llegó por fin, en vez de tranquilizarnos nos dijo que esa peste era que seguramente nos habíamos cargado el embrague, que preparásemos la cartera porque eso es bien caro. Ahí fue cuando nos preocupamos bastante, pero al final, el coche salió y más importante: andaba.

Todo quedó en un susto con el que nos reímos mucho y también sufrimos, pero al final nos quedó una anécdota un poco tonta pero entretenida jaja. Lo malo es que con todo el alboroto cuando llegamos por fin a la playa ya había atardecido y quedaba muy poco tiempo de luz, así que en lugar de sacar fotos al atardecer, las sacamos al anochecer, pero que queréis que os diga, creo que nos quedaron incluso más bonitas así. Vedlas vosotros mismos.

Os dejo por aquí las fotos de este día con tantos imprevistos y tantas risas.

The waves ~ Bastille

Gracias por ver esta historia. Espero que os haya gustado.

Date
febrero 5, 2021
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